El Águila y el Gallo

Versión para declamación (con indicaciones de voz y pausa)

Narrador:Dejando su gallinero,

quiso un día el gallo altanero

tener más grande reinado.

Y de tejado en tejado,

se alejó con aire fiero.

Cuando en el campo se vio,

con torpe vuelo llegó a una roca

y desde allí, lanzando un quiquiriquí,

poderoso se creyó.

Gallo (ufano):¡Soy valiente, soy marcial! —gritó el gallo ufano—

y al corral ya no quiero más volver,

pues desde hoy he de tener,

un dominio sin rival.

Narrador:En tanto, con gallardía, el Águila Real

que hacía gala de potente vuelo,

en el aire se mecía

cortando el azul del cielo…

y después, vio con pavura

el gallo que de la altura

el águila real bajó;

y a pesar de su bravura

el gallo altivo tembló.

Gallo (tenso):Mas reponiéndose luego

dice con falso sosiego:

¿Qué quiere el Águila aquí?

que se retire le ruego, ¡soy el rey! ¡Quiquiriquí!

Águila (serena):¿Tu rey? Ni enojarme quiero;

con ese aspecto altanero

a nadie dominarás,

pues tú a lo sumo serás

un rey en tu gallinero.

Águila (firme):He peleado y he vencido,

lo sé bien, mas no me asombras,

porque tus lides solo han sido

diversiones de los hombres.

Yo en cambio, sin lid violenta,

libre soy y soberana,

y puedo decir ufana

que con orgullo me ostenta

la bandera mexicana.


Narrador:Al escuchar la discusión,

como personas formales,

llegó una inmensa legión

de todos los animales,

desde la hormiga al león,

lindos pájaros cantores

de los más bellos colores,

aves de rico plumaje…

…que estaban dentro de las flores.

Gallo (en la roca):Caballeros: la justicia hoy os invoca

a que decidáis sinceros a quién el triunfo le toca.

Llevo encendida corona, valor altivo me abona,

calzo espuelas y mi plumaje es como de real persona…

—lujoso y brillante traje—

Para demostrar mi valor

he llegado hoy hasta aquí,

soy un gran conquistador.

Y aplaudió: ¡Quiquiriquí!

Águila (didáctica):Habló el Águila: jamás dominarás

—le dijo— aunque a negarlo te atrevas;

esa corona que llevas es adorno y nada más.

Ese brillante plumaje es solo vana apariencia,

y no ha de servirte el traje,

porque no engaña el ropaje a la gente de experiencia.

Tu dominio es muy pequeño,

y es un ridículo sueño querer extenderlo más;

deja tu inútil empeño y vuélvete pronto atrás.

Tu gallinero te espera,

en tanto que yo, ligera,

subo con potente vuelo,

y casi tocando el cielo,

domino la tierra entera.

Águila (solemne):Desde tiempos muy lejanos,

los más nobles soberanos

me han llevado en su blasón,

y hoy me quieren con pasión

los valientes mexicanos.

Aunque he sido Águila Real,

ahora soy republicana,

y domino sin rival

como el ave nacional

de la patria mexicana.

Narrador:Con la fuerza del enojo

se había puesto el gallo rojo;

más luego, como quien pierde,

viendo a todos de reojo,

se tornó de rojo en verde.

Narrador:El Águila, sin recelo,

miró con fijeza el cielo,

esperando el justo fallo;

y entonces el pobre gallo

clavó su pico en el suelo.

Después de deliberar

los jurados asistentes,

como personas prudentes

el fallo hubieron de dar,

en los términos siguientes:

Puesto que el Águila encierra

un emblema nacional,

y es su fama universal,

le corresponde en la tierra

un dominio sin rival.

Narrador (final):El fallo del buen jurado

fue discreto y bien pensado,

pues cada quien en la vida

tiene misión conocida

y un destino señalado.

¡Viva así el Águila Real!

tienda majestuoso vuelo,

y quede al gallo el consuelo

de volver a su corral.