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21 tradiciones caballerosas que se perdieron y que todavía aplican hoy

Por Kris Wolfe

La caballerosidad está muerta, de hecho, cuando el caballero ya no entiende el significado detrás de sus gestos. Cuando las acciones ya no nacen de dentro, sino que son forzadas y rutinarias, el caballero interior muere, y con él la caballerosidad. Como vimos en el artículo anterior, El caballero todavía existe, hay una historia detrás de la etiqueta del caballero.

Las 21 tradiciones

1. Se pone de pie cuando ella entra a la habitación. Antes, los hombres se levantaban por respeto cuando entraba una dama, un dignatario o una persona mayor. Era señal de respeto y humildad. Hoy, los hombres se ponen de pie por cortesía cuando llega un invitado a una reunión. Un caballero se levanta de su mesa cuando le presentan a una invitada. Ponerte de pie por ella demuestra que estás atento y que te importa.

2. Camina junto a ella por el lado de afuera, el más cercano a la calle. ¿Por qué el abrigo largo es un símbolo del caballero? Antes de los sistemas de drenaje, el hombre caminaba por el lado exterior de la banqueta, con un abrigo largo, para protegerla del polvo y de las aguas sucias que salpicaban al pasar los carruajes de caballos. Las aguas negras eran comunes en las calles. La imagen del hombre que tiende su abrigo sobre un charco para que ella pase significaba que protegía sus pies de material fecal más que del agua de lluvia.

Hoy, un caballero puede interponerse ante los charcos que salpican los autobuses, o por si un coche se sale hacia la banqueta. Simbólicamente puede significar que siempre estará a su lado, en las buenas y en las malas, y que la protegerá de lo que sea.

3. Le abre la puerta. Un caballero la ayudaba a subir al carruaje como señal de su protección y fuerza. Las mujeres sostenían sus vestidos, que solían ser largos y pesados. El caballero le abría la puerta para que ella no tuviera que soltar el vestido en la tierra.

El caballero moderno la ayuda a subir y bajar del coche y se interpone ante miradas inoportunas. Abrirle una puerta no es señal de que ella sea débil, sino un gesto de cariño.

4. Nunca critica una comida hecha en casa. Criticar en voz alta la comida siendo invitado se consideraba una falta de respeto al anfitrión. Si alguien se toma el tiempo y el esfuerzo de preparar una cena, es tu anfitrión. Hónralo. Sonríe y mastica.

5. No suelta carcajadas. «La risa frecuente y ruidosa es característica de la necedad y los malos modales…» (Cartas a su hijo sobre el arte de llegar a ser un hombre de mundo y un caballero, 1746). Hoy puede escribir un «jajaja» por mensaje, pero un caballero no necesita ser ruidoso para llamar la atención: la atrae con la fuerza de su carácter.

6. Le acomoda la silla. Era común que el caballero le retirara la silla y la dejara frente a la sala abierta. Hoy, el caballero le acomoda la silla y se sienta de espaldas a la gente y a la televisión, para que nada lo distraiga de su prioridad, sobre todo si olvidó tomar su Ritalin.

7. Se sienta después de que ella se sienta. «…y en la mesa espera a que ella esté sentada, o mejor dicho a que todas las damas estén sentadas, antes de tomar tu lugar» (The Gentlemen's Book of Etiquette, and Manual of Politeness, 1860). Los presentadores de programas de entrevistas siguen esta tradición: esperan a que su invitado se siente primero. Si lo hace Oprah, puedes hacerlo tú. Ella es tu invitada: deja que se siente primero.

8. La ayuda a ponerse y quitarse el abrigo. Hasta la época eduardiana, las mujeres usaban varias capas de ropa y, debajo, un corsé que limitaba el movimiento. Un caballero ayudaba a su dama a ponerse y quitarse el abrigo por esa razón.

Hoy los corsés no son comunes, pero a muchas mujeres todavía les gusta la ayuda de un caballero.

9. No camina adelante de ella. Como las damas llevaban vestidos largos y podían tropezar, el caballero subía las escaleras detrás de ella. Rodar por un tramo de escaleras no es una buena forma de terminar una cita. Hoy el caballero sigue esta regla porque ella puede llevar tacones altos o un vestido largo, y es otra forma de protegerla. Aunque si lleva falda corta, quizá ella prefiera que él suba primero.

10. Le cede su asiento si solo hay lugar de pie. Un caballero ofrece su asiento a una dama si no quedan otros en el autobús o el tren. Hablo de ti, el que no le cedió el asiento a la mujer embarazada.

11. Le carga las bolsas. Hoy un caballero la ayuda con sus bolsas y, al volar, ayuda a otros a subir su equipaje al compartimento superior.

12. Paga la cuenta. Un caballero inglés nunca dividía la comida con su cita. Los ingleses usaban la expresión «ir a la holandesa» en sentido despectivo, porque estereotipaban a los holandeses como tacaños. Hoy el caballero siempre paga la cuenta, sobre todo en la primera cita y sin esperar nada a cambio.

13. Le sostiene el paraguas cuando llueve. Era común que una persona joven sostuviera el paraguas a una mayor. Cuando llueve, el caballero lo sostiene sobre ella y no le importa mojarse un poco (aunque él sea la estrella más grande, como demostró Leonardo).

14. Le da su saco. Un caballero presta atención, y si nota que ella tiembla de frío, le da su saco.

15. Guarda sus secretos. Un caballero siempre guarda un secreto, sobre todo el que le confía la mujer de sus sueños. Aunque haya una ruptura, se puede seguir confiando en él.

16. La acompaña a casa o a un lugar seguro. Un verdadero caballero hasta hoy la acompaña a su coche o a su casa, porque le preocupa su seguridad.

17. La escucha. «Ser buen oyente es tan indispensable como ser buen conversador…» (The Gentlemen's Book of Etiquette, and Manual of Politeness, 1860). Un caballero siempre escucha, porque quiere conocerla a fondo.

18. Es puntual. Un caballero es su palabra. El tráfico no es excusa para llegar tarde a una cita. Un buen hombre planea con anticipación. No la hagas esperar.

19. La halaga. Ella dedicó mucho tiempo a arreglarse, así que un caballero siempre la halaga. No se aprovecha de sus inseguridades. Humillar para conquistar es de gente despreciable.

20. Jamás soñaría con golpear a CUALQUIER mujer. «…el hombre más grande sería con justicia considerado un bruto si no fuera cortés con la más humilde de las mujeres» (Martine's Handbook, 1866). Las mismas reglas aplican hoy. No importa si eres Chris Brown o Ray Rice: un caballero no encuentra excusa para golpear a una mujer… pase lo que pase.

21. Le pide su mano a su padre. En la época victoriana, un caballero tenía que mostrar su escudo de armas, o sus credenciales, al padre de ella para demostrar que era digno del matrimonio. El caballero del siglo XXI le pide la mano al padre porque es respetuoso y cortés.

En resumen

Hay muchas reglas de etiqueta. Aunque ya no decidan por sí solas el éxito de una cita, ella seguirá impresionada con tu conocimiento y tu encanto.