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Cómo hacer algo aun cuando no tienes ganas

por Henrik Edberg.

“La persona exitosa tiene el hábito de hacer las cosas que a los fracasados no les gusta hacer. A ella tampoco necesariamente le gusta hacerlas, pero su desagrado queda subordinado a la fuerza de su propósito.”

E. M. Gray

“La disciplina es el puente entre las metas y los logros.”

Jim Rohn

“Con autodisciplina casi todo es posible.”

Theodore Roosevelt

A menudo tienes que hacer algo que no tienes muchas ganas de hacer. Así es la vida. Quizá sea una llamada telefónica en la que arriesgas que te rechacen. Quizá sea terminar un informe o un ensayo del trabajo o la escuela. Quizá solo sea lavar esos platos o ir al gimnasio.

Entonces, ¿qué haces? ¿Te levantas de la silla y te pones en marcha? ¿O pospones y decides hacerlo «otro día»?

Yo hago un poco de las dos cosas. Pero he encontrado algunas formas de mejorar mi constancia —una de las cosas más importantes para cualquier tipo de éxito— de manera muy notable y de hacer las cosas más fáciles.

Paso 1: Acéptalo.

Cuando sientes resistencia interior para hacer algo, el instinto natural puede ser empujar ese sentimiento lejos, sacudírtelo. He descubierto que hacer lo contrario, simplemente aceptar que está ahí, puede hacer maravillas.

Repítete: «Así me siento ahora mismo y lo acepto».

Esto suena contraintuitivo y quizá como si te estuvieras rindiendo. Sin embargo, al aceptar cómo te sientes en lugar de resistirte, reduces la energía emocional que le estás dando a este problema. Entonces tiende a perder velocidad, como un auto que se queda sin combustible. Y muchas veces se debilita tanto después de un rato que sale de tu foco interior y desaparece.

Este paso puede ser todo lo que necesitas para reducir lo suficiente los sentimientos negativos y poder empezar a actuar. Si no, pasa al siguiente paso.

Paso 2: Lista lo positivo.

Después de aceptar cómo te sientes, haz una lista de lo positivo de terminar esa tarea. Hazla en papel, en tu computadora o simplemente en tu cabeza.

Cuando no tienes ganas de hacer algo, es muy fácil quedarte atorado y enfocarte solo en los aspectos negativos, como que es trabajo duro o el riesgo de dolor o fracaso.

Así que necesitas cambiar aquello en lo que te enfocas para motivarte a actuar. Hacer una lista de aspectos positivos, como los beneficios y las posibles oportunidades, puede ser muy eficaz para darle la vuelta a tu enfoque.

Si te cuesta empezar, hazte preguntas que te den fuerza. Preguntas como:

Casi siempre puedes encontrar algo positivo en cualquier cosa. Hay lecciones por aprender sobre ti y sobre tu mundo, y oportunidades por encontrar, si miras las cosas de la manera correcta.

Paso 3: Solo hazlo.

A estas alturas deberías haber reducido gran parte de la resistencia interior y sentirte más motivado para empezar a actuar y terminar lo tuyo.

En este punto es tentador volver a pensar. Reconsiderar y darle vueltas. Pero he descubierto que si lo haces, es fácil volver al mismo lugar donde empezaste. Empiezas a cuestionarte si hacerlo. Tu enfoque empieza a regresar a los aspectos negativos.

Así que cuando llego a este punto, normalmente dejo de pensar y levanto mi cuerpo de la silla. Me pongo en movimiento y simplemente lo hago.