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Cómo utilizar la información de DPH de mejor forma

Por Henrik Edberg

“Escucho y olvido. Veo y recuerdo. Hago y comprendo.”

Proverbio chino

“Absorbe lo que es útil, desecha lo que no lo es, agrega lo que es único en ti.”

Bruce Lee

Los libros, blogs y videos de desarrollo personal pueden ser un recurso maravilloso para mejorar tu vida. En los últimos años aprendí un par de cosas que me ayudaron a aprovechar esa información para conseguir resultados reales. Hoy quiero compartirlas.

1. Utiliza tu propio sentido común

Es fácil caer en la idea de que los gurús o los maestros lo saben todo. Pero un libro o un blog no puede conocer ni entender exactamente lo que sueñas ni todas las experiencias positivas y negativas que has vivido. Nadie te conoce mejor que tú.

Por eso es importante usar tu propio sentido común con cualquier consejo que te den. A veces significará confiar en lo que dice alguien y dar un salto de fe. A veces significará reconocer que algo no es la gran cosa, pero aun así tiene cosas útiles que ofrecer. Y a veces significará descartar algo porque simplemente no suena bien.

Los amigos y la familia que no están tan metidos en el desarrollo personal pueden ser una voz de sentido común. Te mantienen con los pies en la tierra si te pierdes demasiado en las teorías. Escúchalos, pero usa también tu sentido común con ellos. Sé la máxima autoridad en tu propia vida.

2. Encuentra lo que te queda y suelta el resto

Hay muchísimos consejos flotando por ahí. Te recomiendo seguir la frase de Bruce Lee del inicio: encuentra lo que funciona y te queda mejor, y suelta lo demás que hayas probado.

Por ejemplo, puedes encontrar un artículo con 25 trucos contra la procrastinación. Conocerlos todos solo te va a confundir. Quédate con los que mejor te funcionaron. Yo uso solamente tres o cuatro estrategias cuando me atoro en la procrastinación y quiero volver a ponerme en marcha.

3. Aprende que lo que de verdad te cambia es hacer y experimentar

No lo pienses tanto. Hazlo.

No te la pases todo el día en blogs o foros en línea. Usa tu tiempo libre para experimentar, por pequeños que sean los experimentos. Al hacer las cosas ganas experiencia, seguridad en ti mismo y resultados reales; releyendo o sosteniendo discusiones teóricas interminables no.

4. No pienses que tiene que ser complicado

Cuando tienes un problema que se siente grande, o que lleva mucho tiempo ahí, es fácil pensar que necesitas una solución complicada y que tu problema es en verdad complicado.

Al hacer cosas, fallar y aprender, te expones al dolor y a la incomodidad. Complicar y darles demasiadas vueltas a las cosas puede darte una excusa muy útil para no actuar.

Hacer las cosas más complicadas de lo necesario también puede hacer que parezcan muy importantes. Y si estás metido en cosas tan importantes, entonces tú también debes ser importante, ¿no? Esta forma de proceder puede hacerte sentir bien, o al menos bien a medias, de una manera extraña. Y te detiene en tu avance.

Una forma sencilla de sentirte más positivo y reducir los pensamientos negativos y la tensión interior es, por ejemplo, hacer ejercicio un par de veces por semana: una actividad muy simple con muchos beneficios. Una forma sencilla de liberar más tiempo es ponerle límite de tiempo a las actividades y dejar de hacer lo irrelevante. No descartes soluciones solo porque suenan demasiado simples.

Otra pista: mira qué hacen las personas que ya están logrando lo que tú quieres. Tal vez no sea la respuesta que buscas o quieres, porque no es una píldora mágica fácil ni una solución supercomplicada y secreta, sino simplemente lo que de verdad funciona.

5. Sé paciente

Yo necesité cuatro arranques para establecer una rutina de ejercicio que se quedara. Es común tener que empezar de nuevo varias veces antes de que algo se asiente.

Así que las cosas pueden tardar más de lo que esperabas. La vida casi siempre es más desordenada que el plan que tenías. No dejes que eso te detenga: sé paciente, aprende de tus errores y sigue avanzando.

6. Si tienes un problema realmente serio, busca ayuda profesional

No es lo mismo ponerse un poco nervioso antes de una junta de trabajo o de una cita que tener un ataque de pánico fuerte, sentir que no puedes respirar o que estás por desmayarte.

Si tienes un problema serio, por favor busca ayuda profesional. Un libro o un blog solo llega hasta cierto punto. Los consejos de este blog son para problemas pequeños o medianos (al menos así lo vivo yo). Si tu problema es muy grande, lo que encuentres aquí, en otros blogs o en libros todavía puede ayudarte un poco.

Aun así, considero que en esos casos la mejor opción es buscar ayuda profesional: tal vez una terapia individual con alguien de amplia experiencia y muy bien recomendado.