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Excelencia: ¿reúnes estos requisitos para triunfar?

Excelencia

¿Reúnes Estos Requisitos Para Triunfar?

Pese a todas las dificultades que puedan existir, siempre hay gente que triunfa. Y los triunfadores están en todas partes. Hay representantes de todas las razas, creencias, edades y condiciones sociales.

Se puede triunfar porque se ha nacido con una gran inteligencia y porque se ha tenido una familia que les ha apoyado siempre, guiándoles a educarse. Son personas que siempre se están perfeccionando y que han tenido una formación educacional muy completa.

Hay otro grupo de triunfadores que por alguna razón han aprendido a estar en el lugar preciso en el momento justo. Los demás lo llaman suerte. Pero esto se aprende y quienes hayan leído las decenas de artículos publicados, pueden estar en condiciones de gozar de esa suerte. Muchos de esos temas están en www.chazaro.com.

Quizás no te sientas en condiciones de triunfar pues no reúnes los requisitos señalados. ¡Pero hay otro grupo de triunfadores! Son los que han pensado en sus metas, las han escrito detalladamente y las visualizan constantemente, desarrollando la creencia intensa de que las pueden conseguir.

Alguien dijo que para triunfar se necesita un 10% de inspiración y un 90% de transpiración. ¡Tú y yo podemos transpirar! No se necesita una gran inteligencia, gran educación o mucha suerte para esforzarse y mentalizar las metas.

Y otra buena noticia. ¡El dinero no es indispensable! Si lo tienes, mejor. Puedes comprar incluso asesores que piensen por ti. Pero si no lo tienes, puedes usar tu creencia intensa, tu voluntad y energía para salir adelante.

Tu mente interior comenzará a creer que es posible. Y cuando creas intensamente, tu meta estará lográndose.

¿Cuánto se demora en llegar el éxito?

Muchos son los que tratan de encontrar soluciones rápidas y triunfos apresurados sin entender que el triunfo es simplemente el resultado de nuestro crecimiento interno y que este requiere tiempo.

Si sabes acerca de la siembra, sabrás que tú no pones la semilla, riegas el agua y luego te sientas a esperar para recoger el fruto. Todo en un mismo día. Aquel que cultiva la tierra, tampoco se para frente a la semilla y grita con toda su fuerza: ¡Vamos, crece! ¡Vamos, crece! ¡Crece!

Para aquellos que no tienen ninguna idea acerca del cultivo de la tierra déjenme decirles algo: el gritarle a la semilla es una poco eficaz forma de cultivar la tierra. Hay que abonar la tierra, sembrar buena semilla, regar la tierra regularmente, aunque muchas veces parezca que nada está sucediendo. No podemos renunciar. Es triste ver cuántas personas renuncian cuando ya estaban a punto de conquistar la meta. Sin embargo, el éxito sólo llega a aquellos que perseveran y saben esperar. Cuantos de nosotros, a veces impacientemente nos encontramos diciendo ¡crece, vamos, crece! en nuestros propias vidas. Muchas veces sin tan siquiera haber puesto la semilla en la tierra o haber abonado la tierra o haberla regado. Es necesario comprender que absolutamente nada que valga la pena sucede de la noche a la mañana.

Sí, el éxito requiere tiempo. Hay algo curioso que sucede con el bambú japonés. Cuando tú pones la semilla, la abonas y la riegas constantemente ves que en los primeros meses no sucede nada apreciable. Es más, durante el primer año no sucede nada. Durante el segundo año o el tercero. Es más, durante los primeros 7 años no pasa absolutamente nada con esa semilla. Sin embargo durante el séptimo año en un período de seis semanas esta planta de bambú crece más de 30 metros.

Ahora la pregunta es ¿tomó esta planta sólo 6 semanas para crecer? ¿O tomó 7 años y 6 semanas? ¿Ustedes que creen? Bueno, la verdad es que tomó 7 años para crecer y en esos primeros 7 años de aparentemente inactividad este bambú estaba desarrollando un sistema complejo de raíces que pudiera sostener el crecimiento masivo que iba a experimentar.

De igual manera es necesario entender que muchas veces estaremos en situaciones donde creemos que nada está sucediendo y esto puede ser frustrante. Sin embargo es necesario entender que durante esos momentos algo está sucediendo y ese algo es que estás creciendo internamente, que estás madurando, que estás creando los hábitos y el temple que te permitirá sostener el éxito cuando éste finalmente se materialice.

El triunfo no es más que el resultado de un proceso, un proceso que toma tiempo y dedicación, un proceso que exige aprender nuevos hábitos y la destrucción de otros, un proceso que exige cambios.

Para Tomar Decisiones Siempre Exitosas

Si tienes que elegir una alternativa para un proceso importante, ¿cuál es tu proceder? Es importante que te observes para conseguir mejores comportamientos al tomar decisiones.

Hay muchas personas que les cuesta tomar una decisión. Emplean mucho tiempo en cavilaciones antes de elegir una opción. Cuando finalmente toman una, suele suceder que estén constantemente pensando que tal vez era mejor haber tomado otra alternativa. Muchas, incluso, dejan el proceso en que estaban y recomienzan de otra manera. Esto, si es que la oportunidad sigue todavía vigente. A veces, el tiempo pasa y la oportunidad se pierde.

Es conveniente que analices razonablemente las opciones que se te presentan. Luego, elige la que mejores posibilidades presente, sin esperar que alguna cuente con un resultado garantizado, pues no existe en nada una seguridad total. Y comienza a actuar sin dejarte distraer por las otras alternativas. Si ya elegiste una, termínala (a no ser que percibas un inminente fracaso).

Si comienzas algo y lo llevas a término, siempre será exitoso, no importa el resultado final. Si obtuviste lo que deseabas, aprendiste cómo hacer las cosas. Si no lo obtuviste, aprendiste un poco más, de cómo no hay que hacerlo. Con esa experiencia, en tu próximo intento estarás más cerca del triunfo. Pero si comienzas algo y no lo terminas, nada habrás aprendido pues nunca sabrás en qué habría terminado.

Usando La Intuición

Si tienes una concepción religiosa, espiritual o filosófica, puedes pedir ayuda a la intuición, del siguiente modo:

Recuerda que los sueños se manifiestan a través de símbolos oníricos que debes descifrar. Con un poco de práctica tendrás una buena acogida cada vez que quieras decidir algo.

No olvides que la mente es como una computadora. Tiene dentro de sí una serie de circuitos que no sabemos cómo funcionan, pero lo hacen de manera prodigiosa.

Basta aprender a trabajar con ella, a ingresar los datos de manera correcta. Lo que queremos, los medios de conseguir las cosas en general, cierta cuota de tranquilidad. Un poco de práctica hará que la mente devuelva la lista completa y ordenada de todo lo que hay que hacer para obtener cuanto quiera.

Vivir El Aquí Y El Ahora

Este mensaje es para ti, que has llegado hasta la situación del sufrimiento, y has tomado la decisión de no aceptar más dolor. Quieres hallar felicidad, pero te asemejas al hombre que "cree haber perdido su caballo, se pasa toda la vida buscándolo, y al final descubre que siempre estuvo montado en el" (Chuang Tzu).

Estas habituado a tener la atención dirigida hacia afuera, para percibir con la mente todo aquello que es exterior a ti. Dejas que la mente interprete cuál es el mundo real. Permites que designe lo que tú eres, según la comparación con las fachadas que fabrican los demás. Es ella quien decide si eres pobre o rico, bonita o fea, bueno o malo, poderoso o miserable, talentoso o bruto. Y luego pasas la vida anhelando ser aquello que no eres, tener aquello que no posees y sufres enormemente porque no puedes alcanzarlo.

Cuando construyes tu realidad con la mente, el pensamiento siempre está en movimiento. Viajas al pasado a recorrer una y otra vez aquellos eventos traumáticos donde te quedaste atascado. Repasas el dolor y dramatizas diálogos interminables de lo que podrías haber hecho y lo que deberías haber dicho. En este proceso pierdes tu salud, tu alegría, y el mundo parece gris y desabrido.

La mente no sabe vivir el tiempo presente, porque está demasiado ocupada para percibirlo. Si no está rebuscando en los archivos del dolor, estará planeando el futuro dentro de los parámetros de lo que ya has vivido. Ella no tiene posibilidades de aceptar algo diferente a lo que ya conoce, ni tampoco consigue manipular lo que vendrá para complacer tus deseos y apetencias. Los pensamientos proyectados al futuro te paralizaran de miedo, porque se enfrentan con la incertidumbre. Y el miedo es tu peor consejero, recuérdalo. Si lo aceptas como huésped te atraerá precisamente aquello que más temes.

Cuando tomas la determinación de ser feliz, solo hay un cambio que debes hacer para lograrlo. Usa tu facultad de atención, y dirígela hacia adentro. Lo primero que trascenderás será el concepto del tiempo. Te darás cuenta de que el pasado no existe ya que, para ser libre, debes diluirlo. Que el futuro se sale de tus manos, pues su único elemento fijo es la inseguridad. Es así porque la eficacia de tu aprendizaje depende ampliamente del hecho de enfrentarte con aquello que ignoras.

Solo puedes ser feliz en el "aquí y el ahora", que es lo único que es tuyo. Ese "aquí y ahora" tienes que vivirlo, no con la mente y sus juicios interminables, sino con la conciencia de tu cuerpo físico y su inteligencia celular. Esto lo consigues si cultivas la atención enfocada hacia tu interior. Desde allí se te revelara un universo nuevo, espiritual y perfecto.

El "aquí y el ahora" te permite disfrutar del regalo que son tus sentidos, el olfato, la vista, el tacto, el gusto y el oído, que están ahí para realzar la vivencia de las maravillas que te rodean. Cuando la mente interfiera para sabotear tu percepción, vuelve inmediatamente tu atención hacia el cuerpo. Hay dos formas eficientes de lograrlo: puedes hacer consciente tu respiración, o conectarte con los latidos del corazón, tomándote el pulso.

Permite que el pasado se disipe con el convencimiento de que siempre hiciste lo mejor que pudiste. El futuro dejara de amenazarte si sabes que siempre estas bajo el cuidado de la provisión divina, que es perfecta. Tu perteneces ahora a la eternidad, que equivale al enfoque consiente en el "aquí y el ahora". Este es el secreto de un hombre, que al acercarse el final de su vida sabe morir, simplemente porque ha sabido vivir.