Sorry, your browser does not support JavaScript!
🛡️

La razón más grande por lo que no tienes la vida que quieres, es porque estás enfocado en lo que no estás consiguiendo. Solo ves tu falta de suerte. La gente exitosa vive la vida como lo desean porque se enfocan en lo que están obteniendo. Esas personas ven todas sus opciones, y cuando reciben los beneficios de actuar sabiamente sobre las opciones, todos los demás le llaman suertudos. Nicolás Maquiavelo fue quién nos dijo que el éxito es 50% suerte, y el resto es el cómo respondemos a esta suerte a través de astucia y bravura. Personalmente creo que la vida es solo 10% lo que me sucede y 90% como respondo ante ella, pero esto va más allá de ver el vaso medio vacío o medio lleno. Esta es la diferencia entre ver el vaso o morir de sed.

La mayoría de las personas sostienen la creencia que algunos han nacido con suerte y otros no. Creen que de alguna manera el "destino" decide la suerte. Lo más interesante para mí sobre el concepto de la suerte es que los expertos más importantes del mundo sobre el tema parecen ser los que no la tienen. El día que me di cuenta de esto fue el día que me di cuenta que el concepto de la suerte era imperfecto. Piense en ella como esto. ¿Y si los mayores expertos en inversiones financieras estuvieran en quiebra y las personas con más dinero no tuvieran idea de cómo lo hicieron? Te diría que algo más está pasando que nadie está viendo. Así es como sucede con la suerte. Pregúntale a una persona con suerte por qué tienen tanta y las respuestas más populares serán o bien que no saben o que es porque esperan que les sucedan cosas buenas. La falla en la lógica de la segunda oración es simple. ¿Si has sido inusualmente suertudo toda tu vida, no empezarías también a esperarlo?

Pregúntale a una persona quien se considere así mismo sin suerte acerca de la suerte y espera de todo, desde vociferación emocional hasta una larga y pseudocientífica explicación basada en algo completamente irrelevante como el día en que nacieron. Incluirán que el "hecho" (como lo ven ellos) por el que su suerte ha sido tan mala por tanto tiempo, significa que su suerte está por cambiar para bien. Pregúntales sobre una persona con suerte y te dirán que debido a que han sido tan suertudos por tanto tiempo, deberían tener cuidado porque su suerte está por acabarse. Nada de esto es necesariamente cierto. He conocido gente que pasa toda su vida cayendo sobre su cara y he conocido gente que siempre cae sobre sus pies, no importa lo que suceda. La clave para lo que estoy a punto de mostrarte está en la última parte de esa oración, "…no importa lo que suceda". Esto no tiene algo que ver con la suerte. Es pura ciencia.

Hubo un estudio muy interesante acerca de la suerte realizado por Richard Wiseman, un psicólogo en la University of Hertfordshire. Le dio un periódico a un grupo de gente "suertuda" y a un grupo de "desafortunados". A ambos grupos se les pidió que buscaran en el periódico y le dijeran cuantas fotografías tenía. En promedio, los desafortunados se llevaron cerca de dos minutos para contar las fotografías, donde a los suertudos les tomó solo segundos. ¿Por qué? Porque la segunda página del periódico contenía el mensaje: "Deja de contar. Hay 43 fotografías en este periódico". Este mensaje ocupaba la mitad de la página y estaba escrito en letras mayores a dos pulgadas de alto. Mirando directo a la cara de la gente, pero la gente desafortunada tendía a pasarla por alto y la gente con suerte tendía a descubrirla seguida de un ajuste de sus acciones basados en lo que habían descubierto.

No se trata de suerte. Se trata de mantener abiertos tus ojos.

Soy el tipo de persona a quien se le considera con suerte. Aprendí como tener suerte. Interactúo con tanta gente como sea posible para crear tantas oportunidades como pueda para mí mismo. Separo lo negativo y busco lo positivo de maneras muy creativas. Sé cuándo conservar algo con un valor que otros no ven y cuando dejar pasar las cosas por algo mejor que usualmente encuentro escondido justo frente a mis ojos. No es que tenga mejor suerte que otros; es que puedo ver cosas que otros no pueden.