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El hígado

Tenemos que aprender a no atribuir nuestras dolencias o enfermedades a misteriosos agentes bacterianos, por microscopios que sean, sino a nuestra forma de vida y a nuestros hábitos alimenticios; también aprenderemos que prestar cuidados a nuestro hígado es el mejor método de asegurarse una buena salud, ya que tanto el corazón como otros órganos importantes dependen de él para obtener la sangre de primera calidad que necesitan para su nutrición y fortalecimiento.

El hígado pesa aprox. lo mismo que el corazón: unos 1500 o 1900 gr., dependiendo de la cantidad de sangre que contenga. Es la mayor glándula de todas y participa en varias funciones.

Lo primero que debemos comprender es que no hay cura para ninguna enfermedad ni verdadera salud sin un hígado sano y en perfecto funcionamiento. El hígado forma parte del aparato digestivo junto con el esófago, intestino delgado, las glándulas salivales y gástricas, páncreas y el duodeno.

La función básica del hígado es producir sangre, pero no es simplemente una especie de filtro situado entre los intestinos y el corazón, sino un órgano biliar y una glándula endocrina, desempeñando un papel de la mayor importancia, pues mantiene o restablece el equilibrio general. El hígado produce determinadas sustancias necesarias para crear y mantener unas defensas corporales básicas contra las infecciones; la ausencia o deficiencia de dichas sustancias favorece la aparición o persistencia de la infección.

Diversas funciones del hígado

La digestión

Cada dos horas, el hígado segrega entre 500 y 1000 cc de bilis destinadas fundamentalmente a la digestión y asimilación de grasas; las sales biliares emulsifican las grasas, favoreciendo la acción de las enzimas y de la lipasa pancreática.

Las sustancias nutritivas solo resultan definitivamente "humanizadas" y metabolizadas después de haberse visto sometidas a la acción de las segregaciones hepáticas. Sin esta transformación casi todos los alimentos serían tóxicos (veneno para el organismo).

También el abuso de fármacos conducirá antes o después a un agotamiento del hígado e incluso a la destrucción de sus células.

Formación de la sangre

Aunque el hígado no es el responsable de producir los glóbulos rojos, desempeña un papel básico en el mantenimiento del equilibrio de la sangre, gracias a su función anti anémica.

Las hormonas

Además el hígado produce sus propias hormonas, también lleva a cabo la transformación de los esteroides (hormonas fundamentalmente sexuales); para el buen cumplimiento de todas estas funciones es, pues, importante que el hígado se encuentre en el mejor estado posible, ya que sus fallos pueden tener gravísimas consecuencias.

Regulación

El hígado contribuye al metabolismo de los lípidos, a la regulación de los hidratos de carbono y a la síntesis de las proteínas.

Estas funciones regulatorias del hígado desempeñan un importante papel en el proceso de transformación y síntesis, y ayudan a la eliminación de las sustancias nocivas de las que haya exceso. Así, en el caso del colesterol, que es indispensable para un funcionamiento normal del organismo, pero peligroso cuando se acumula, el hígado lo reparte y administra según las necesidades del cuerpo y neutraliza los posibles excedentes.

Repercusiones del mal funcionamiento del hígado

Trastornos hepáticos generales

Existen muchos posibles trastornos y lesiones del hígado, y todos ellos conllevan graves consecuencias.

La ictericia

El color amarillento de la piel y de las membranas mucosas indica una impregnación de los tejidos por el exceso de pigmentos biliares en la sangre. La ictericia puede ser aguda o crónica. Existen numerosos tipos de ictericia, cada uno de ellos con sus propios síntomas y complicaciones.

La cirrosis

Se suele caracterizar por una gran proliferación de células, que provoca un aumento del tamaño del hígado. Reseñamos aquí solo las principales modalidades.

La hepatitis: general del contagio de una vacuna, transfusión de sangre u otra inyección en la sangre. La cura para la hepatitis es la misma que para la ictericia.

En el caso de la cirrosis atrófica, la reducción del tamaño del hígado va acompañada de un endurecimiento y envejecimiento prematuro de los tejidos; es por lo general la última fase de la cirrosis.

Cirrosis alcohólica: caracterizada por la abundancia de líquido en el abdomen. A pesar de que el cuerpo adelgaza, el abdomen sigue siendo muy voluminoso.

La cirrosis biliar: es cuando el hígado aumenta o disminuye de tamaño.

Cálculos o piedras

En la vesícula biliar pueden ir acumulándose una especie de "barrillo" que llega a formar "cálculos" o "piedras", es decir, masas solidificadas de elementos habitualmente presentes en la bilis.

Síntomas del mal funcionamiento del hígado

Piel amarillenta / manchas: amarillenta, así como la córnea de los ojos. Algunas veces la coloración no es uniforme, sino que se presenta en forma de manchas oscuras en el rostro y dorso de las manos.

Nariz enrojecida: la influencia negativa de una deficiencia en las funciones biliares durante la digestión se muestra con frecuencia en forma de una nariz enrojecida.

La boca: la boca está frecuentemente pegajosa, especialmente al despertarse, y tiene también un sabor amargo. El aliento huele algunas veces tan mal que llega a resultar insoportable.

Náuseas: las náuseas y la subida de la bilis hasta la boca se deben la mayoría de las veces a trastornos hepáticos. Algunas veces se termina en vómito.

Gases: la presencia de gases en los intestinos es normal, siempre que el fenómeno no sea demasiado frecuente; no obstante, muchas veces la cantidad y calidad de dichos gases no son los ideales, ya que se forman y acumulan gases pútridos, que provocan una dolorosa hinchazón del abdomen.

Dolores de cabeza: los trastornos hepáticos que originan estreñimiento son casi siempre la causa de dolores de cabeza.

El sueño: cuando el hígado está congestionado resulta difícil conciliar el sueño, especialmente de la 1 a las 2 de la madrugada.

La orina: la gente que padece del hígado orina más de noche que durante el día, en general no mucho, ya que los riñones no reciben los necesarios estimulantes.

Consecuencias directas de un mal funcionamiento del hígado

Mala digestión: después de 1 a 3 horas de permanencia en el estómago, los alimentos van a parar al duodeno, donde permanecen otras 6 o 7 horas; una vez cumplido este plazo de tiempo, se desplazan al intestino grueso, donde permanecen entre 10 y 20 horas. Así pues, los alimentos se encuentran sometidos a la influencia de la bilis todo el tiempo que dura el proceso digestivo (19-30 horas).

Mala evacuación: un flujo deficiente de bilis, la ausencia en ella de uno o varios de sus elementos esenciales o una composición imperfecta, son todos factores que influyen negativamente en la evacuación. El litro aprox. que se segrega cada 24 horas asegura, gracias a su viscosidad, la lubricación de los intestinos. Un desequilibrio en las funciones biliares dará lugar a la aparición de estreñimiento, debido a la ausencia de sales biliares que normalmente estimulan la peristalsis de los intestinos.

Consecuencias indirectas de un mal funcionamiento del hígado

Defectos de la visión: el hígado proporciona pigmentos a los distintos órganos y tejidos. Para absorber debidamente los rayos luminosos que impresionan la retina, el coroides (envoltura vascular del ojo) debe ser rico en pigmentos. Las características de dichos pigmentos perjudican por lo tanto la visión.

Alimentos que son dañinos para el hígado

Malos hábitos que afectan al hígado

Yin-yang

La filosofía china, con más de 5000 años, se fundamenta en la teoría del "yin-yang", que son dos aspectos básicos del mundo y de cada persona.

Cuando un órgano se enferma los demás órganos son afectados, por lo tanto es preciso prestar atención a todo el cuerpo como una unidad, cuidando de no causar desequilibrios en los demás órganos; si el yin-yang se desequilibran pueden provocar y destruir la vida.

Calcio y vida

La importancia del calcio en la vida

Como hemos visto en el punto anterior la nutrición equilibrada es de vital importancia para mantener la salud; entre los nutrientes que no pueden faltar está el calcio, que constituye el 1.5 a 2.0% del peso corporal de una persona; si falta este elemento puede generar muchas enfermedades.

Los síntomas incidentes de la falta de calcio son:

La falta de calcio puede afectar gravemente la salud y provocar diversas enfermedades.

Auto compensación

La mayor parte -99%- del calcio se encuentra constituyendo la estructura de los huesos, dientes, uñas, pelos. El 1% está en constante movimiento en la sangre, células y tejidos blandos, etc.

El calcio está en constante intercambio entre el óseo y el plasmático; es muy importante cuidar la homeostasis de este ion para mantener la salud. El calcio circulante (1%) puede perder su equilibrio por diversos motivos.

Se elimina por:

Cuando hay diferencia de calcio iónico en la sangre, la glándula paratiroides genera osteoclastos, que son células que extraen calcio del hueso para ponerlo en circulación y recuperar su equilibrio en el plasma sanguíneo.

Cuando hay un exceso de calcio iónico en el plasma, la glándula paratiroides genera células llamadas osteoblastos que reponen el calcio del hueso.

Cuando no es posible reponer el calcio a los huesos se produce una enfermedad llamada osteoporosis, que consiste en la descalcificación y debilitación del hueso.

Funciones del calcio

Regular el ritmo cardiaco: la falta de calcio produce arritmia.

Sistema nervioso: su falta produce amnesia, insomnio y movimientos involuntarios.

Músculos: interviene en la contracción muscular, su falta produce astenia muscular.

Coagulación de sangre: puede producirse hemorragias y moretones en piel.