La persona en busca de la relación perfecta es una tonta que ni siquiera sabe lo que está buscando. Todos tienen una idea en su mente de lo que es una relación perfecta, aun así, nadie parece ser capaz de hallarla. Considera por un momento cuanta gente hay en este planeta. Considera cuantos posibles pares de parejas son. Ahora pregúntate, con este casi incomprensible número de posibilidades ¿por qué ninguna de estas es una pareja perfecta?
Parecería que por simple ley de estadística que un cierto número de ellos -simplemente por una estúpida suerte- podrían terminar como una pareja perfecta uno para el otro, más nunca sucede. Si le preguntas a una pareja quien ha estado casada por 40 años y tienen hijos si tienen una relación perfecta, te dirán que no. Si les preguntas si tienen una relación exitosa, te dirán que sí. Si les preguntas por qué no existe la relación perfecta, te dirán que es debido a la diferencia entre los hombres y las mujeres, y que está en nuestra naturaleza tener algo de tensión.
Así que, si las relaciones pueden ser consideradas exitosas sin ser perfectas, y la perfección es imposible debido a la diferencia entre los sexos, ¿dónde nos deja eso aparte de confundidos y frustrados? La respuesta está en la psicología evolutiva.
Una de las cosas que aprenden los niños es a no tocar las estufas calientes. Pregunta a cualquier niño que recién se haya quemado por tocar descuidadamente una estufa caliente si preferirían no sentir dolor y responderán que sí. Sin embargo, ese dolor es un sistema perfecto construido por la evolución para enseñarte a no hacerte daño a ti mismo. Ese sistema no está construido para hacerte sentir bien, está diseñado para ayudarte a sobrevivir.
De la misma forma, la gente se confunde acerca de lo que es la relación perfecta; la gente quiere una relación con cero dolores y se preguntan por qué no pueden encontrarla. Están haciendo la pregunta equivocada. Las relaciones perfectas están a nuestro alrededor, pero somos demasiado ciegos para verlas. Como humanos, no hemos evolucionado para tener relaciones con cero dolores, hemos evolucionado para empatar a un hombre y una mujer para tener los descendientes más fuertes posible. La evolución es un juego de sobrevivencia del más apto y sin tensión no hay aptitud.
Digamos que una niña crece sin aprender como probar a un hombre. Una vez que alcanza la edad de apareamiento, no tiene idea de cómo monitorear parejas potenciales para hallar al mejor con el cual tener hijos. Es inocente, fácilmente atraída por un hombre que miente acerca de sus recursos y en última instancia se ve amenazada la sobrevivencia de su descendencia.
Digamos que un niño crece sin aprender cómo lidiar con esas pruebas. El niño tiene recursos, pero no tiene idea de cómo lidiar con los test de una mujer. Aun cuando podría ser una buena pareja, falla los test de una buena pareja y es forzado a aparearse con una mujer más débil… o peor, ninguna.
En lo que le concierne a la evolución, es la mujer quien sabe cómo probar a un hombre y un hombre quien sabe cómo lidiar con ellos es el que produce la descendencia más fuerte. Es por esto que el sexo de reconciliación es tan bueno tras una pelea en una relación. La mujer se ha probado a sí misma como fuerte al probar al hombre y el hombre se ha probado así mismo fuerte al haber lidiado con ello. La evolución los recompensa entonces con un gran placer sexual porque se saben fuertes el uno al otro y excelentes para aparearse.
Conforme crecemos, aprendemos de nuestros padres como lidiar con el sexo opuesto. Este es un sistema perfecto de la evolución. Verás, eres el descendiente de una larga línea de ancestros quienes exitosamente tuvieron descendientes lo suficientemente fuertes para sobrevivir y entonces tener sus propios descendientes fuertes. Esta es la idea de la evolución de una relación perfecta. Las relaciones perfectas producen los descendientes más fuertes posibles y eso requiere cierta cantidad de tensión. Los humanos no están diseñados para tener relaciones "indoloras" -estamos diseñados para tener relaciones que produzcan hijos fuertes.
Así que… ¿te estoy diciendo que comiences a buscar relaciones llenas de dolor? Para nada. Eso sería como decirle a un niño que siguiera quemándose las manos con la estufa. Sería de locos. Lo que te estoy diciendo es que veas las cosas como son. Pregunta a una pareja con 40 años de casada si alguna vez han peleado y te dirán que sí. Te dirán que no se trata de prevenir conflictos, sino cómo lidiar con ellos.