¿Por qué es importante desarrollar el razonamiento verbal?
Uno de los cursos claves para el desarrollo de los estudiantes es Razonamiento Verbal. Incentiva a tus hijos a que le presten especial atención a esta materia.
El razonamiento verbal desarrolla la capacidad de abstracción y sistematización, las habilidades para el análisis y la síntesis.
El desarrollo del razonamiento verbal es clave para el desarrollo académico, por ello es una constante durante la etapa escolar y un tema infaltable en los exámenes de admisión universitarios. ¿Por qué es tan importante? Aquí te damos algunas razones:
- Desarrolla la capacidad de razonamiento lógica y ordenadamente sobre las palabras que utilizamos, de modo que podamos emplearlas con propiedad.
- El razonamiento verbal no es un conjunto de ejercicios memorísticos, sino que implica conocer el léxico, saber usarlo, y conocer y aplicar las reglas que controlan la combinación adecuada entre las palabras.
- El razonamiento verbal desarrolla la capacidad de abstracción y sistematización, las habilidades para el análisis y la síntesis.
- Ayuda a los estudiantes a desarrollar cultura general y a ampliar sus conocimientos.
- Ayuda a los alumnos a desarrollar una mentalidad crítica, reflexiva y creativa.
- Ayuda a los estudiantes a mejorar en su comprensión lectora, la argumentación, el procesamiento de textos y el análisis de situaciones.
Importancia De Las Habilidades Verbales
La habilidad verbal es tener un buen léxico. Es decir, tener un buen vocabulario, el cual nos abre las puertas a muchos sitios, con nuestra forma de expresarnos y comunicarnos de manera clara, precisa, segura y correcta. Así mismo nos permite que nos comuniquemos con el mundo, haciendo que nos podamos relacionar con los demás y adquiramos conocimientos de nosotros mismos y con el mundo externo.
Algunas de las características de las habilidades verbales son:
- La expresividad, la expresión oral debe ser instantánea y natural, también depende del tono que empleemos y los gestos.
- El vocabulario, se debe utilizar un vocabulario sencillo y limitado, con palabras que las demás personas puedan entender (depende del público), no hablar de más ni de menos (no levantar falsos testimonios).
- La asertividad, decir lo que pensamos, deseamos y necesitamos en el momento adecuado de un modo directo, honesto y apropiado.
Pero desde luego donde hay más importancia en la habilidad verbal es cuando queremos convencer a personas, hay dos tipos: habilidad verbal negativa y la positiva. La primera es cuando se habla con mentiras y engaños, se dice solo lo que conviene y ocultan lo negativo, esto se ve mayormente en las personas que están postulando para un cargo importante y tiene que ser elegido por el pueblo, les promete cosas que a las finales no los cumplen.
La segunda habilidad verbal es la positiva, la que se debe poner más en práctica porque se basa en la verdad, mejores argumentos ¿Quién dice que no se puede sacar lo mejor de las cosas beneficiando además a la gente? Yo creo que si se puede.
A la hora de utilizar la habilidad verbal debemos ser honestos, inteligentes y actuar de manera natural sin fingir, solo así seremos capaces de hacer discursos y hablar sobre temas que la gente podrá debatir hasta contigo misma.
En conclusión, la habilidad verbal es muy importante para todo ser humano, ya que nos permite comunicar con los demás y también a su vez aprender más.
Se puede llegar muy lejos gracias a nuestra habilidad verbal, porque somos capaces de tener una muy buena habilidad verbal y de expresarnos correctamente.
Habilidad verbal.
Tipos de habilidades
El concepto de habilidad proviene del término latino habilitas y hace referencia a la capacidad y disposición para hacer algo.
En el caso de la habilidad verbal, se trata de la capacidad para razonar con contenidos verbales, estableciendo entre ellos principios de clasificación, ordenación, relación y significados.
A diferencia de lo que puede suponerse, se considera a la habilidad verbal como una capacidad intelectual que suele ser poco desarrollada por la mayoría de las personas.
Las habilidades verbales (saber escuchar, hablar, leer y escribir) son las que permiten expresarse y comunicarse a los seres humanos; estas son habilidades básicas para interactuar socialmente con el medio que rodea a los individuos.
Componentes en el desarrollo de la habilidad verbal
Las analogías: Las cuales son un tipo de pruebas que se caracterizan por su estructura y no por su contenido. Este tipo de ejercicios podría incluirse en el razonamiento verbal, puesto que se trata de discernir la relación que existe entre dos palabras.
Ejemplo:
- Leche es a vaca
- Lana es a oveja
- Piloto es a avión
- Maquinista es a tren.
- Julio Cesar Chávez es a box como Pelé es a fútbol.
- Hambre es a comida como sed es a bebida.
- Manejar es a coche como montar es a caballo.
- Lágrima es a tristeza como sonrisa es a felicidad.
- Zapato es a pie como guante es a mano.
Sinónimos: Es una relación semántica de identidad o semejanza de significados entre determinadas palabras; los componentes podrían ser estos las palabras por que se conllevan la una a la otra.
Ejemplo:
Amplificar ~ Ampliar
Afán ~ Deseo
Advertir ~ Prevenir,
Aerolito ~ Meteorito
Boda ~ Matrimonio
Bonito ~ Hermoso
Trabalenguas: También llamados destrabalenguas, son oraciones o textos breves, en cualquier idioma, creados para que su pronunciación en voz alta sea de difícil articulación. Con frecuencia son usados como ejercicio para desarrollar una dicción ágil y expedita.
Ejemplo:
Aviso Al Publico De La Republica
Que El Agua Publica Se Va A Cobrar
Para Que El Publico De La Republica
Tenga Agua Pública Para Tomar.
Cuando Cuentas Cuentos,
Cuenta Cuantos Cuentos Cuentas,
Porque Si No Cuentas Cuantos Cuentos Cuentas,
Nunca Sabrás Cuantos Cuentos Contaste.
La oración incompleta: se define como el sistema gramatical en que se ha suprimido de manera intencional uno o más términos, por lo que ha perdido su coherencia inicial; esto es todo lo que rodea lingüísticamente a una palabra, todo esto es propio de un lenguaje.
Ejemplo:
El ministro respondió a una _______________ de la oposición
a) interpelar b) interpelación c) interpelaciones d) N.A.
La joven atleta ________________________ todas las mañanas.
a) desayuna b) se baña c) entrena d) viene
La respuesta es c, pues lo más lógico es que el atleta se halla entrenando.
Los antónimos: son fundamentales en el sistema expresivo: dan dinamismo, sitúan en el tiempo y sostienen la esencia del lenguaje, cuyos elementos mínimos son las oraciones.
Ejemplo:
- Aburrir = divertir
- Aceptar = rechazar
- Acceso = salida
- Aceitar = desengrasar
- Acentuar = atenuar
- Acicalar = descuidar
¿Por Qué Es Tan Importante La Habilidad Para Hablar En Público?
La habilidad para hablar en público es de las más complejas y difíciles de gestionar. Parece que hay personas especialmente dotadas para ello, que se manejan como pez en el agua cuando tienen que «soltar un speech» en público, sea dando un curso o conferencia, tomando la palabra en una reunión de trabajo o contando una anécdota en un grupo social o familiar.
Si somos de los que pensamos que “se nos da mal” esto de hablar en público, es muy posible que admiremos y nos maravillemos de este tipo de personas y sintamos que esto “no es para nosotros”, “no hemos nacido con ese don”, “nosotros no seremos nunca capaces de conseguirlo”.
En realidad, no es así, las habilidades de oratoria y hablar en público se aprenden y cualquiera de nosotros puede hacer gala de poder disfrutar hablando en público, conmover, convencer o conseguir la atención de un auditorio, con sólo entrenarse y practicar el conjunto de habilidades y estrategias implicadas en una conducta, a priori, muy difícil.
Además, es una conducta que si aprendemos a manejarla, nos va a aportar una mejor autoestima y una mayor seguridad en nosotros/as mismos/as.
Hablar bien en público nos puede abrir muchas puertas. Desde un punto de vista profesional puede ayudar a: aumentar las posibilidades en una entrevista laboral, conseguir mayor credibilidad y atención en las reuniones de trabajo, obtener mejores resultados en un examen u oposición, captar clientes para una empresa o proyecto, ganarme la confianza de mi equipo, liderar con más seguridad a un grupo de personas… Pero, también, en el terreno personal tiene grandes ventajas como facilitar sentirme más integrado/a en los grupos sociales o en el entorno familiar, conseguir que mis opiniones sean tomadas más en cuenta, ser percibido/a como una persona más interesante y segura de sí misma…
Cuando hablamos en público, ponemos sobre la mesa un gran abanico de competencias, desde cómo estructurar un discurso, a cómo expresarse con los gestos de la cara, las manos, el cuerpo o la voz. Todo ello implica un conjunto de habilidades verbales y no verbales que se pueden entrenar por separado de una manera sencilla.
¿Por qué se nos da mal hablar en público? ¿Por qué, incluso, hemos desarrollado miedo escénico o miedo a hablar en público?
Es muy posible, que en algún momento de nuestra vida, hayamos tenido una experiencia desagradable o traumática, donde quizá hubo personas que se burlaron o nos humillaron, sufrimos un bloqueo o una reacción de mucho nerviosismo, nos sometían a situaciones de mucha exigencia…. Entonces, nuestro organismo ha automatizado la respuesta de activación o tensión para protegernos (Cerebro reptiliano o emocional) y esta respuesta de alerta se generaliza a otros contextos de exponernos a un público aunque racionalmente (neo córtex) nos parezca absurdo o no encontremos la relación.
Puede ser también, que por las circunstancias de un entorno muy protector, exigente o que no nos haya ofrecido oportunidades de enfrentarnos a estas situaciones, no tengamos experiencia y práctica a la hora de comunicarnos y hablar en público y sintamos que no sabemos hacerlo.
La timidez, el miedo a exponernos al juicio de los demás, los bloqueos para mostrarnos espontáneos y tal como somos, también suelen estar en la base de nuestro miedo o dificultad para hablar en público.
Ante esto, las consecuencias de tener dificultades a la hora de enfrentarse a hablar en público son:
Si no podemos evitar enfrentarnos porque en nuestro trabajo es imprescindible, al no disponer de recursos de autogestión emocional ni herramientas verbales y no verbales, obtenemos un resultado negativo, nuestra autoestima baja y mantenemos o empeoramos el problema al largo plazo.
Si podemos, evitaremos exponernos a aquello que provoca malestar, con lo cual nunca podremos aprender o mejorar estas habilidades y darnos cuenta de que podemos hacerlo y podemos hacerlo bien y disfrutarlo.
Disfrutarlo, sí.
Cuando podemos ser nosotros mismos ante un auditorio o grupo de personas, gestionando nuestra ansiedad hasta el punto de poder bajarla al mínimo, mostrando naturalidad en nuestra comunicación no verbal, y pudiendo expresar nuestras ideas, obtenemos un gran refuerzo social y nuestra autoestima se refuerza muchísimo.
Hay ciertas claves a tener en cuenta a la hora de hablar en público:
Nuestro nivel de activación o ansiedad que nos puede hacer percibir la sensación de descontrol y de miedo al miedo o miedo a las señales de ansiedad: taquicardia, sudor, dificultad para respirar, bloqueo corporal, temblor en la voz o en el cuerpo. Pensar que los demás “lo pueden notar” nos hace estar muy indefensos y expuestos. Y centrar nuestra atención en la ansiedad favorece que la ansiedad se mantenga, ese comportamiento de hipervigilancia hace que nosotros mismo provoquemos que estas señales se mantengan e incluso que aumente su intensidad. Mantener a raya nuestro nivel de ansiedad y aprender estrategias como la respiración diafragmática o el control atencional para manejarlo, será imprescindible.
Las ideas que tenemos de nosotros en ese momento, o antes o después de enfrentarnos al público: ideas, la mayoría de las veces, muy negativas e híper-exigentes y que ponen en duda nuestra valía personal. Tendemos a:
Anticipar las consecuencias negativas “voy a hacer el ridículo”, evaluar de manera poco realista y muy negativa nuestras habilidades, “lo hago fatal”, o las situaciones, “nadie se está enterando de nada”.
Generalizar los errores o las dificultades, “no lo voy a conseguir nunca”, “todo lo hago mal”,
o focalizar la atención en un aspecto que no es tan relevante, “ya estoy de nuevo con los titubeos”.
Marcarnos metas excesivamente elevadas sin tener en cuenta nuestro punto de partida a la hora de hablar en público: “tengo que hacerlo perfecto si no, no vale”
Exagerar nuestros errores y no tener en cuenta nuestros logros: “se me ha olvidado hablar de…”
Compararnos con otras personas de modo que nosotros/as siempre salimos perdiendo provocándonos una respuesta de inseguridad y desánimo: “no puedo competir con esta persona, lo hace y lo hará siempre mejor que yo”.
Desarrollar ideas más proactivas y constructivas y desbancar las ideas perjudiciales será una estrategia importante. Podemos usar auto instrucciones positivas como: “nadie lo nota más que yo” “voy a respirar” “me voy a centrar en la presentación”, “voy a mover las manos”, “estoy consiguiendo estar más calmado/a” “he conseguido avanzar en… desde la última vez”.
La conciencia de nuestros movimientos corporales, faciales y del uso de la voz, y el conocimiento que tengamos de los comportamientos no verbales adecuados en estas situaciones. Hay aspectos de la conducta no verbal y paralingüística que nos pueden dificultar la puesta en escena y otros que nos lo facilitan, favoreciendo que el mensaje llegue de manera más clara y contundente y consigamos nuestros objetivos en dicha comunicación, y lo más importante, vamos a conseguir contagiarnos de esa actitud no verbal y sentirnos más seguros/as. Es necesario un entrenamiento en estas competencias dirigido por un profesional.
La estructura de nuestro discurso y el uso del lenguaje verbal, así como los apoyos didácticos usados, que igualmente, puede facilitar o no que nuestro mensaje llegue al interlocutor. Podemos acudir a un profesional que nos oriente y corrija nuestras presentaciones.
La exposición progresiva a situaciones de hablar en público y la práctica son imprescindibles para descondicionar nuestra experiencia negativa y propiciar nuevas asociaciones positivas en el cerebro. Mientras más lo evitemos, más dificultades y más conflicto tendremos con esta habilidad.
Existe una gran oferta de cursos presenciales de oratoria, cursos para vencer el miedo escénico o cursos para hablar en público en Madrid y en el resto de España. Un buen curso es la opción más eficaz para superar nuestro nerviosismo y ansiedad en las presentaciones y mejorar considerablemente nuestras habilidades.
La importancia de las habilidades sociales
Las habilidades sociales son el repertorio de conductas emitidas por una persona ante la interacción con otros individuos, expresando y recibiendo opiniones, sentimientos y deseos. En este encuentro se respetan los derechos de la otra persona, y se defienden los propios personales de forma adecuada, disminuyendo la probabilidad de que surjan conflictos en la interacción.
Somos seres sociales, esto implica, forzosamente, tener la necesidad de relacionarnos con los demás, para sobrevivir y para disfrutar de una vida sana emocional. Es por ello por lo que resulta necesario conocer y ejercitar las habilidades sociales para relacionarnos adecuadamente con nuestro entorno.
Tener un buen repertorio de habilidades sociales es imprescindible para los seres humanos, para nuestra adaptación al entorno en el que se desarrollan nuestras vidas, así como para generar vínculos satisfactorios con las personas con las que irremediablemente tendremos que mantener un contacto.
Entre las habilidades más comunes e importantes se encuentran la empatía, el apego, la comprensión, la asertividad, el autocontrol, cooperación, comunicación, etc.
Destacando sobre todo la asertividad, que consiste en expresar de forma adecuada las opiniones personales, defendiendo los propios derechos, incluso en situaciones en las que se sabe que habrá varias personas que se opondrán y tendrán otro punto de vista. Un ejemplo sería, estar con un grupo de personas y mostrar tu desacuerdo con aquello que se está comentando si tienes una opinión contraria.
La actitud poco asertiva sería aquella en la que el individuo se calla lo que le gustaría decir por miedo al conflicto o contrariar a los demás. La asertividad se ha convertido en una de las habilidades sociales más importante en la práctica clínica, siendo necesario entrenarla en terapias de conducta.